Una de las funciones centrales del sistema educativo es actuar como igualador social, de forma que eleve el nivel educativo de la población con independencia del origen socioeconómico de cada persona. La educación es, asĆ, la principal herramienta para salir de la pobreza actuando como pieza clave del āascensor socialā, un ascensor que, sin embargo, no funciona del todo bien en nuestro paĆs.